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Al borde del río Pas, a su paso por Puente Viesgo, se alza el Monte Castillo, una elevación caliza de forma cónica que esconde en su interior un intrincado laberinto de cuevas frecuentadas por el hombre durante la Prehistoria. De todas ellas, cinco tienen manifestaciones rupestres paleolíticas y cuatro han sido declaradas en 2008 Patrimonio de la Humanidad: El Castillo, La Pasiega, Las Chimeneas  y las Monedas.

Situación:

Las cuevas de Puente Viesgo están situadas en esta localidad cántabra, a unos 30 kilómetros de Santander. Para ir a las cuevas, se tiene que coger la carretera N-623 hasta Puente Viesgo y al llegar al pueblo nos meteremos hacia la derecha hacia el Monte Castillo por el lugar señalizado.

Descripción de la cueva:

Al borde del río Pas, a su paso por Puente Viesgo, se alza el Monte Castillo, una elevación caliza de forma cónica que esconde en su interior un intrincado laberinto de cuevas frecuentadas por el hombre durante la Prehistoria. De todas ellas, cinco tienen manifestaciones rupestres paleolíticas y cuatro han sido declaradas en 2008 Patrimonio de la Humanidad: El Castillo, La Pasiega, Las Chimeneas y las Monedas.

Entre estas cuevas destaca la cueva de El Castillo, descubierta por H. Alcalde del Río en 1903 y objeto de numerosos trabajos arqueológicos cuyos resultados son referentes científicos para la comprensión del desarrollo y comportamiento humano durante la Prehistoria en el sudoeste de Europa.

Su depósito estratigráfico, de unos 20 metros de potencia situado en la zona exterior a modo de abrigo, contiene evidencias de ocupación humana. Gracias a su registro arqueológico es posible tener un conocimiento de las condiciones ambientales, de la flora y fauna, de la anatomía humana, del desarrollo tecnológico, de las actividades económicas y del comportamiento social y simbólico de los últimos 150.000 años. Del Homo neandertal y del Homo sapiens, de periodos glaciares e interglaciares, de fauna fría y fauna templada, de la organización de la caza, de la planificación en la explotación y uso de los recursos naturales, de los procesos técnicos del trabajo del hueso, piedra y asta, de los adornos como elementos decorativos y de uso social, de los soportes decorados como formas de expresión artística y de cohesión social, y de un largo etcétera hablan sus sedimentos y los materiales que en ellos se albergan.

El interior de la cavidad contiene uno de los conjuntos más singulares e importantes de la Prehistoria de Europa, un referente para la Historia. Sus más de 275 figuras, todas ellas correspondientes a los albores de la presencia del Homo sapiens en Europa, representan un paseo subterráneo por los orígenes del pensamiento simbólico, la mente abstracta y la expresión artística.

Las paredes de los casi 275 metros que el visitante recorre, y en los cuales se encuentran repartidas la mayor parte de las representaciones, ejemplifican las técnicas, los temas y los recursos gráficos que los artistas del Paleolítico superior (36.000-10.000 a.C.) utilizaron para expresar una parte de su mentalidad.

Caballos, bisontes, ciervas, uros, ciervos, cabras, un mamut, etc, forman el elenco figurativo animal, un bestiario variado que representa una parte de los animales que cohabitaron con el hombre. Las referencias a la figura humana son numerosas pero abreviadas, expresadas mediante la mano, un motivo especial en esta cueva debido a su elevado número, más de 50.

Los signos, formas geométricas o abstracciones, son abundantes. Destacan las llamadas nubes de puntos y las formas rectangulares, muchas de ellas complejas en su composición debido a las segmentaciones y rellenos internos.

Dibujos y pinturas rojas, negras y amarillas (cuyo colorante se aplicó mediante diferentes soluciones: pincel, dedo, aerógrafo, etc.), grabados (en sus diferentes versiones atendiendo a las características de los surcos) y al menos dos esculturas simples asociadas a pintura muestran un diverso elenco técnico.

Entrada a la cueva de Las Mone...

A unos 675 metros de la conocida cueva de El Castillo, y siguiendo por el camino que bordea el monte, se abre la cueva de Las Monedas, la de mayor recorrido de las cavidades conocidas en el Monte de El Castillo y la otra que se puede visitar de las que han sido declaradas como Patrimonio de la Humanidad.

En el momento del descubrimiento, en 1952, se la denominó Cueva de los Osos. Al poco se observaron en diferentes salas improntas de una bota con tres clavos en el talón. Siguiendo las huellas se localizó un lote de 20 monedas de la época de los Reyes Católicos, una de ellas resellada en 1563, en una profunda sima de 23 metros. Estas monedas, perdidas o escondidas en la cueva por un anónimo visitante del siglo XVI, son las que dan nombre a la cueva.

De los 800 metros que tiene la cueva, se visitan unos 160 metros. El recorrido esconde un auténtico espectáculo. Estalactitas, estalagmitas, discos, columnas, terrazas colgadas y coladas de colores, debidos a la variada composición mineralógica de la roca, describen un paseo geológico. Los procesos de disolución de la calcita y de sedimentación y vaciado hacen de la visita a la cueva un regalo, de belleza y colorido, para los ojos.

A diferencia de la cueva de El Castillo, las manifestaciones parietales figurativas se concentran en una pequeña sala lateral a pocos metros de la zona de entrada. El conjunto, muy homogéneo en su realización técnica (dibujo negro trazado a lapicero) y estilo (que apunta a una única fase de ejecución), se compone de al menos 17 figuras animales y diversas formas de signos o conjuntos de líneas de difícil interpretación. Sobre todo caballos, y en menor medida renos, cabras, bisontes, un oso y algún otro animal indeterminado, componen un bestiario variado correspondiente a una fase climática fría. Las dataciones C14 AMS certifican la realización de las figuras durante una fase glacial que aconteció hace unos 10.000 a.C.

Para solicitar más información o reservas, envíe un correo electrónico a Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. o bien llamando al número de teléfono 942 59 84 25.

Horario de visitas (año 2016):

  • Temporada alta (del 15 de Junio al 15 de Septiembre): Abierto de martes a domingo de 10:30 a 14:30 horas (última visita 13:40 horas) y de 15:30 a 19:30 horas (última visita 18:40 horas). Lunes cerrado salvo el 20 de Mayo.
  • Temporada media (Del 1 de marzo al 14 de Junio y del 16 de Septiembre al 31 de Octubre): Lunes y martes cerrado. Excepto 22 y 29 de marzo y 11 de octubre. Miércoles a domingo de 9:30 a 14:30 horas (última visita 13:40 horas) y de 15:30 a 18:30 horas (última visita 17:40 horas).
  • Temporada baja (resto del año): Cerrado lunes y martes, el 1 y 6 de enero, 24, 25 y 31 de diciembre. 1 de noviembre y 6 de diciembre abierto en horario festivo.Miércoles a viernes de 9:30 a 15:30 horas (última visita 14:40 horas). Sábados, domingos y festivos de 9:30 a 14:30 horas (última visita 13:40 horas) y de 15:30 a 17:30 horas (última visita 16:40 horas).

Tarifas (año 2016):

La entrada a cada cueva cuesta 3 € para las personas mayores de 12 años, y 1,5 € para los niños de entre 4 y 12 años. Los niños de 0 a 3 años entran gratis.

Duración de la visita:

Las cuevas están abiertas a la visita todo el año contando con servicios de guías. La visita dura aproximadamente 45 minutos

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